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Vaccinations - Spanish

Vaccinations, photo by Sanofi Pasteur

Proteja la salud de su hijo con la vacunación regular

Está con su bebé recién nacido en brazos, le susurra suavemente al oído y le promete que nada en el mundo jamás le hará daño. Lamentablemente, existen ciertas cosas que no podemos controlar, como el resfrío común o la primera vez que le rompan el corazón. Pero afortunadamente, gra cias a dos décadas de investigación científica, ahora tenemos la capacidad de controlar muchas enfermedades que alguna vez causaron indecible dolor y sufrimiento a familias de todo el mundo.

Hace aproximadamente 18 años, con las vacunas solo se podían prevenir 8 enfermedades graves. Las vacunas ahora protegen a los niños y adolescentes de 16 enfermedades graves. No hace mucho tiempo, enfermedades como la difteria, el sarampión y la tos ferina — también conocida como tos convulsa — amenazaban a las comunidades. En la actualidad, gracias a las vacunas, esas enfermedades y otras han sido silenciadas en su gran mayoría. Gracias a programas de vacunación exitosos, la viruela fue erradicada en todo el mundo y la polio fue eliminada de los Estados Unidos. Asegurarse de que sus hijos reciban vacunas que pueden salvarles la vida es una de las formas más importantes de mantenerlos saludables.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos (Department of Health and Human Services) de los Estados Unidos, las vacunas son una de las intervenciones de salud pública más exitosa de todos los tiempos.

“Creo que las vacunas infantiles han salvado más vidas que cualquier otra intervención médica en la historia,” comenta Carrie Byington, profesora de pediatría de la Universidad de Utah e integrante del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría (American Ac ademy of Pediatrics).

“La gente no comprende lo devastadoras que fueron estas enfermedades,” expresa Byington. “Antes de implementar los programas de vacunación, el sarampión, la polio…eran enfermedades que dejaban discapacitados a los niños o mataban a muchos de ellos.”

Afortunadamente, la mayoría de las enfermedades que se pueden prevenir mediante la vacunación desaparecieron casi en su totalidad en los Estados Unidos. Pero no es el mismo caso en muchos otros países, donde el sarampión, la rubeola y el rotavirus, por mencionar solo algunos, siguen estando vigentes. Y tenga esto en cuenta: algunos de esos gérmenes están a tan solo un viaje en avión de distancia. Si no fuera por las vacunas, algunas enfermedades podrían propagarse rápidamente en todas las comunidades.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), solo unos pocos casos de sarampión, por ejemplo, podrían convertirse rápidamente en “decenas o cientos de miles” de casos si no estuviéramos protegidos por las vacunas.

“Si suspendemos la vacunación, las enfermedades volverán. Están ahí esperando para poder volver,” comentó el Lance Rodewald, director de la División de Servicios de Vacunación de los CDC.

En el año 2008, por ejemplo, hubo una serie de pequeños brotes de sarampión en los Estados Unidos porque algunos padres rechazaron vacunar a sus hijos.

Si bien algunas personas tienen ciertas dudas sobre las vacunas debido al autismo, estudios científicos han demostrado que no existe relación alguna.

“Rotundamente, la vacunación no conduce al autismo,” explica Byington. “Múltiples estudios científicos han demostrado que no existe ninguna relación entre la vacunación y el autismo.”

Las vacunas son muy seguras y cuando se presentan reacciones, por lo general son mínimas y pasajeras, como febrícula, dolor o enrojecimiento en el lugar donde se colocó la vacuna.

Otra falsa creencia muy común es que contagiarse de una infección “natural” es mejor que ser vacunado, pero eso es solo un mito. Algunas infecciones pueden darle inmunidad de por vida, pero también pueden terminar en una enfermedad grave e incluso la muerte. Por lo tanto, es mucho más seguro para su hijo ser vacunado que exponerse a la infección .

Cómo funcionan las vacunas

Los antígenos son los que hacen que la vacuna funcione. Provocan una reacción en el sistema inmunitario de su hijo que lo protege contra las infecciones.

“Los antígenos son una proteína individual o parte de un agente infeccioso al que su hijo es expuesto,” explica Byington.

Y aunque hoy en día existen muchas más vacunas, gracias a una mejor tecnología de vacunación, los niños están expuestos a menos antígenos que en el pasado.

Todos los niños nacen con algo muy importante: anticuerpos que reciben de su madre en el nacimiento y que los hacen inmunes a muchas enfermedades. Pero esta inmunidad no dura mucho tiempo. Si sus hijos no son vacunados y son expuestos a gérmenes de enfermedades, sus pequeños cuerpos pueden no ser lo suficientemente fuertes para combatir esos gérmenes.

“La vacunación infantil salva vidas y evita el sufrimiento del niño,” dice Rodewald.

Comience temprano y siga por el buen camino

Por lo general, la vacunación debe comenzar entre las 6 semanas y los 2 meses de vida. Para obtener la mejor protección para su hijo, asegúrese de que reciba la vacunación según lo previsto. Su proveedor de atención médica es la mejor fuente para esta información y puede ayudarlo con recordatorios.

Además recuerde llevar registros personales de las vacunas de su hijo porque podría necesitar esa información para la escuela, viajes y otras actividades de los niños.

Reprinted with permission from The Nation’s Health, APHA. HealthFactSheets.org